¿LOS PERROS SINTEN CULPABILIDAD?

Llegas a tu casa y ves que, mientras tú no estabas, tu querido perro…

Ha estado revolviendo en la basura/Te ha mordido los zapatos/Se ha comido tu ropa interior.

Enfada@ vas hacia él y le preguntas “¿qué has hecho ******?” mientras tus ojos se inyectan en sangre y echas espuma por la boca.

Él, arrepentido y culpable, baja la cabeza, pone cara de pena y hasta se esfuerza para aprender a hablar y pedirte perdón.

sienten culpabilidad

Pero…

¿Sabe el perro que lo que ha hecho está mal?

¿Es capaz de tener un sentimiento tan complejo como la culpabilidad?

¿Es capaz de relacionar tu enfado con una acción realizada horas antes?

 

Para que lo entiendas bien, vamos por partes.

1. LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA.

En un experimento real:.

  1. Reunieron un grupo de 14 perros con sus respectivos dueños.
  2. De manera individual, dejaron a cada uno de esos perros en una habitación cerrada.
  3. El dueño previamente le había dicho a su perro que no cogiera un pedazo de comida que había a su disposición.
  4. Aleatoriamente, sin que los dueños lo supieran, a unos perros se les quitó la comida y a otros se les permitió comerla.

Resultado: Lo que los dueños pensaban que había hecho su perro interpretando su actitud al entrar otra vez en la sala, distaba bastante de la realidad. Aseguraban ver en ellos esas caras de arrepentimiento que los delatan, las mismas caras de culpabilidad que todos pensamos que hemos visto en los nuestros.

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Conclusión 1.

La expresión de la cara de un perro no siempre coincide con la expresión un humano para ese mismo sentimiento, por lo que nos puede llevar a engaño.

Entiende que no hablamos el mismo idioma y aunque por lo general nos entendemos bastante bien, puede haber expresiones parecidas, pero que no signifiquen lo mismo. Sería algo así como un “false friend o falso amigo”.

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La cara de culpabilidad que creemos estar viendo, posiblemente sea más un sentimiento de miedo/angustia/tristeza provocado por nuestro comportamiento acusador.

 

2. Experiencia personal.

Hace unos años tenía dos perros: “Lana”, una glotona labradora y “Negrito”, un mestizo sin problemas con la comida.

Durante una temporada, al volver a casa me encontraba toda la basura del cubo de la cocina tirada por el suelo.

Y aunque es absurdo castigar a un perro cuando ha pasado un rato desde que ha hecho esa mala acción, tal era mi enfado que yo quería saber quién había sido el culpable.

Los miraba enfadado estudiando sus comportamientos y les preguntaba “¿quién ha sido?” (bueno en realidad decía “¿quien fue ho?” porque soy asturiano), con la intención de que el traidor se delatara y confesara con algún gesto.

  • Negrito me miraba “sonriente” y movía el rabo nervioso. Parecía decirme: “Eh eh, mírame, yo estoy contento de verte. Si hubiera sido yo, ahora estaría avergonzado. ¡Créeme, yo no he sido!”.
  • Lana, la labradora zampona, en cambio se tumbaba, ponía cara de pena y sus ojos parecían decirme: “Lo sientoooo, soy un labrador, no he podido resistirme a comer esas servilletas untadas en aceite y lamer los posos de esos yogures”.

Cualquier jurado popular habría condenado a la labradora a su rincón. Y por desgracia, yo así lo hice en más de una ocasión.

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Un día, no recuerdo el motivo, Negrito se quedó solo en casa y Lana y yo nos fuimos juntos a la calle.

A la vuelta, para nuestra sorpresa, la basura estaba por el suelo. ¡NO LO PODíA CREER!

Alguien había estado revolviendo en ella al igual que todas las otras veces… pero esta vez Lana tenía coartada: ¡no se había separado de mí en ningún momento!

Mi cara era un cuadro de Picasso.

¿Durante cuánto tiempo había estado culpando al perro inocente? 

Me sentía fatal.

Aprovechando el momento repetí el procedimiento de interrogatorio con los dos perros y, aunque ya sabía quien había sido el culpable, los puse en fila y les interrogué: “¿Quién fue ho?”

¿Sabéis lo que pasó? No os lo vais a imaginar.

Su respuesta fue la misma de siempre: Lana, la labradora inocente, me hizo pensar que era la culpable aunque había estado conmigo todo el rato y Negrito, el mentiroso basurero, se volvió a hacer el tonto y el inocente poniendo cara de no haber roto un plato en su vida.

Qué fuerte, ¿verdad?

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Conclusión 2.

Negrito, aparentemente, no se siente culpable aunque ha hecho algo que para los humanos está mal.

¿Por qué? ¿Además de come basuras es mentiroso? ¿Es tan compleja la mente de un perro que puede tener concepto de bien y de mal, sentir culpabilidad y además tener la mala idea de querer engañar a su mejor amigo?

En un principio y hasta que los científicos digan lo contrario: NO.

Ni saben que está mal revolver en la basura, ni se sienten culpables de haberlo hecho, ni nos quiere engañar.

La explicación es mucho más sencilla:

Negrito había aprendido que si yo estaba presente cuando él quería comerse algún resto del cubo le iba a reñir. Pero no porque él entienda que eso está mal y no se debe hacer, sino para evitar mi enfado.

Después aprendió que cuando yo me iba de casa, él podía hacer lo que quisiera sin que pasara nada porque yo había abandonado esa comida (la basura), al igual que hacen los dominantes de una manada. Para un perro coger comida abandonada es algo normal.

También aprendió que si yo llegaba y me enfadaba en la cocina, él podía estar tranquilo porque la bronca siempre iba a ser para Lana, tal como había pasado todas las veces anteriores.

En cambio, Lana, que sabía que siempre que me veía enfadado en la cocina la iba a reñir (sin entender por qué lo hacía), ya tomaba una actitud de sumisión para evitar represalias mayores.

Un ejemplo para comprenderlo mejor:

Tu perro no entiende que no se puede subir al sofá porque lo ensucia y eso está mal. Tu perro solo sabe que, si se sube al sofá cuando tú estás, lo riñes. 

Perro + Dueño + Sofá = Bronca

Pero también se ha dado cuenta de que siempre que hay bronca es porque tú estás. Si se sube al sofá y no estás, no lo riñes. (Por obvio que parezca).

Perro + Sofá – Dueño = Siestaca

Por eso se baja corriendo cuando te ve aparecer por la puerta.

Porque sabe que se van a dar las condiciones óptimas para la tormenta perfecta (perro + sofá + dueño). No porque sepa que está haciendo algo mal y lo acabes de pillar.

Por esta razón, cuando queremos evitar un comportamiento, tenemos que evitar que relacione el castigo con nosotros. Si conseguimos esto el perro no hará eso que no queremos que haga, aunque no estemos.

 

¿Y por qué cuando lo pillas y lo riñes parece que sabe que lo ha hecho mal?

Te lo he explicado un poco más arriba, pero te lo vuelvo decir: porque no le gusta que lo riñas y se pone triste o te tiene miedo.

Si no me crees, haz la prueba la próxima vez que lo pilles infraganti: pasa completamente de él y no lo riñas, ya verás como su comportamiento es totalmente distinto. En un primer momento estará esperando la bronca, porque recuerda la suma (perro+sofá+dueño), pero al ver que en pocos segundos no ha pasado nada, se alegrará de verte como el resto de los días.

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3. Tu propia experiencia.

Si no te he convencido, me gustaría que probaras por tu propia cuenta (además de con el ejercicio que te comento en el último párrafo) con estos dos experimentos.

Experimento 1.

Acércate a tu perro y sin venir a cuento, enfádate y empieza a preguntarle “¿qué has hecho, perro?” de la misma forma que lo haces cuando te muerde algo, te roba comida o te revuelve en la basura.
Puedes enseñarle un zapato o un trozo de papel si es lo que te suele coger, para que parezca más creíble.

Experimento 2.

Intenta reproducir el experimento científico.

  1. Pídele a alguien que te ayude y que se quede con tu perro en una habitación.
  2. Deja algo de comida en el suelo.
  3. Tu ayudante unas veces cogerá la comida sin que tu perro la pueda comer y otras veces le dejará comerla.
  4. Vuelve a la habitación e intenta averiguar si tu perro te ha obedecido o se hace el listillo aunque te haya robado la comida.

 

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->Por favor. Deja los resultados de estos experimentos en los comentarios para que todos podamos saber lo que ha pasado en tu caso.

 

CONCLUSIÓN FINAL

 

Según los expertos, el comportamiento que tiene un perro ante nuestro enfado, no es un sentimiento de culpa y arrepentimiento, es más un sentimiento de tristeza y/o miedo ante nuestra actitud.

Para que un perro  sepa “lo que está bien o está mal” en las reglas del mundo de los humanos, debemos enseñárselo correctamente.

¿Cómo?

Para que un perro entienda lo que puede y no puede hacer, nuestra reacción tiene que ser instantánea a la acción que queremos evitar.

Cuanto más tiempo pase, menos va a saber el perro por qué lo estas riñendo y podría asociar tu enfado con otros comportamientos.

Recuerda: ¡tienes que pensar como un perro!

Imagínate que tienes 15 años, tus padres te han dejado solo en casa y al volver te echan la bronca sin decirte por qué lo hacen. ¿Crees que vale para algo? ¿Lo entiendes? No, ¿verdad? Puede ser por las malas notas, por pegarte con tu enemigo en el colegio, por volver a quedar con ese chico al que te prohibieron ver, por cogerles dinero de la cartera… Tienen que especificar un poco si quieren que no lo repitas.

Además, si siempre que llegan te riñen, a la larga cuando los veas aparecer vas a poner cara de susto aunque ese día no hayas hecho nada.

Como no podemos explicarle al perro lo que ha hecho mal si ha pasado un tiempo (y lo de enseñarle el zapato que ha mordido, no sirve) la única forma que hay para que él lo entienda es reñirlo justo cuando está haciendo la “fechoría”. De esta forma relacionará nuestra reprimenda con su acto.

Pero debemos de tener cuidado con esto también, porque como los humanos y los perros tenemos reglas distintas, tu amigo peludo puede que no entienda lo que le estas diciendo y piense que le riñes por otra cosa.

Por ejemplo:

Tu cachorro se mea en la alfombra y tú lo riñes.

Ahora piensa como un perro: ¿Crees que un perro entiende que no puede mearse en una alfombra? ¿Crees que sabe lo que te ha costado y que ahora tienes que llevarla a la tintorería?

Haciendo esto corres el riesgo de que tu perro coja miedo a mear delante de ti, siga meando en la alfombra cuando tú no estás y, en cambio, no haga sus necesidades en la calle porque estás con él y crea que lo vas a reñir otra vez.

Además, a la hora de corregir el comportamiento no deseado, tienes que intentar que tu perro no te relacione a ti con el castigo. De esta forma entenderá que eso no lo puede hacer nunca, y no solamente cuando tú estás presente.

 

Y aun sabiendo todo esto, no puedo evitar partirme de risa al ver videos como este:

¿Entiendes ahora que tu perro no se siente culpable?

¿Entiendes cómo debes corregir ese comportamiento que no deseas?

¿Los perros sienten culpabilidad?

Comentarios

  1. laura dice

    Jajaja,que video mas bueno!!!!
    He entendido perfectamente tus datos,informaciones y ejemplos pero……
    Como voy a castigar por subirse al sofa sin llegar a formar parte de los sumandos cuyo resultado es sofa+dueño+perro=bronca chunga?

    • Pablo Calvo dice

      Buena pregunta!

      Como la respuesta iba a ser muy larga, acabo de empezar a preparar el post de la semana que viene y será para contestarte. 🙂

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